Esta semana hemos querido analizar el nuevo informe realizado por Lantern, titulado The Green Revolution, que actualiza los datos publicados en 2017, y cuyo subtítulo es “entendiendo la expansión de la ola veggie”.

Si bien el estudio analiza diferentes aspectos, no queremos centrarnos en la evolución de las partes basadas en la alimentación, más bien pretendemos valorar los datos relativos a la evolución del veganismo en España.

Partimos de la base de que el estudio está orientado al veganismo más como una dieta que como una forma de entender la vida, por lo que segmenta al público que considera veggie en tres tipologías: flexitariano, vegetariano y vegano. Con los datos hechos públicos por esta consultora, nos encontramos con información que invitan al optimismo y otra que nos hace reflexionar.

Según Lantern, el 0,5% de la población española se considera vegana, frente al 0,2% de hace dos años, de manera que el crecimiento es superior al doble. En cifras, podemos decir que en España, 1 de cada 200 personas es vegana. El dato no es muy positivo, si bien es cierto que la proporción es mayor a la de 2017, donde era 1 de cada 500 personas.

En relación a las personas vegetarianas, se ha pasado de un 1,3% de la población total al 1,5%, lo que también implica un crecimiento, aunque menor proporcionalmente al del público vegano. Los flexitarianos también han crecido hasta el 7,9% frente al 6,3% del anterior estudio. Estas cifras muestran que los llamados omnívoros (término con el que no terminamos de estar de acuerdo) han disminuido de un 89,6% a un 87,8%. Evidentemente, estos valores son todavía muy altos, y a ello hemos de sumarle el hecho de que un 2,2% de la población se enmarca dentro del conocido NS/NC (no sabe/no contesta), lo que representa que la gente que no se define es cuatro veces superior a la gente que se considera vegana.

La siguiente información analizada se centra en determinar quién se esconde detrás de las cifras, y en este sentido no hay grandes sorpresas entre el nuevo estudio y el de 2017. Si sumamos a las personas veganas, vegetarianas y flexiterianas, nos encontramos con que un 9,9% de la población es considerada veggie. Las mujeres siguen liderando, por mucho, este estilo de vida, pues representan el 64% de este grupo de población.

En relación a la edad, podemos observar que la bandera veggie está sujetada, principalmente, por las personas más jóvenes, aquellas que van desde los 18 a los 24 años, donde un 15% se considera veggie, aunque el porcentaje también ha crecido en todos los tramos de edad.

Nuevamente, el grueso de esta población se concentra en las grandes ciudades españolas, aunque también se ha visto incrementado el número de personas interesadas en esta forma de vida en ciudades de menos de 100.000 habitantes. La región con menos representación se concentra en el sur de la península, mientras que el área metropolitana de Madrid se alza con el mérito de ser la zona con un mayor número de veggies, alcanzando un porcentaje del 13,8%, sumando, como decíamos, a veganos, vegetarianos y flexiterianos.

A modo de resumen, podemos definir que no hay un perfil claro del vegano/vegetariano/flexitariano en territorio español, pero sí una tendencia alcista más elevada entre la población más joven, mujer y que reside en grandes ciudades.

Como aspectos positivos, queremos quedarnos con los datos que demuestran que este movimiento va creciendo, aunque sea a un ritmo inferior al que nos gustaría, y con el hecho de que va calando más entre la población más joven, que es el futuro. Como bien sabemos, en muchas ocasiones el flexitarianismo y el vegetarianismo son el paso previo al veganismo, por lo que personas que actualmente forman parte de estos dos grupos tienen posibilidades reales de pasar a ampliar la base del movimiento vegano.

En la parte negativa, remarcamos el hecho de que el porcentaje de población vegana sigue siendo muy bajo, y de que se siga entendiendo el veganismo como una dieta, y por ello mezclando datos de población que en realidad no tienen más en común que algunos hábitos alimenticios. Queda mucho trabajo por hacer, así que manos a la obra. ¡Seguimos!