La fecha de autos tuvo lugar en octubre de 2012, concretamente en la calle Los Molinos de Santa Cruz de Tenerife. Unos vecinos observaron cómo alguien arrojaba una maleta a un contenedor, aunque no le dieron mayor importancia. Bastantes horas después, vecinos de la misma zona escucharon lloros y quejidos que provenían de aquel contenedor. Tan solo 20 minutos antes de que pasase el camión de la basura, con las consecuencias que de ahí se hubieran derivado, decidieron acercarse y ver de dónde provenían los lamentos. Tras buscar y rebuscar, vieron que parecía haber algo con vida dentro de la maleta que había sido lanzada 21 horas antes a aquel contenedor. Tras una llamada telefónica, los servicios de Protección Civil acudieron rápidamente y consiguieron abrir un agujero en la maleta por el que emergió una cabeza, agotada, extenuada y falta de oxígeno, que por fin conseguía respirar algo de aire fresco.

Consiguieron abrir la maleta y lo que vieron allí dentro mostraba la extrema gravedad en la que se encontraba la perra Milagros, llena de heridas causadas por las mordeduras de otros perros que convivían con ella.

Rápidamente fue trasladada para que recibiera cuidados veterinarios urgentes y, tras varias semanas de atención, el animal consiguió reengancharse a la vida y recibió el alta médica. Tras un período de tiempo en el que permaneció, siempre acompañada, en el Albergue Comarcal Valle Colino, Milagros fue adoptada por una nueva familia, con la que convive en la actualidad y que ha sabido darle el cuidado y el amor necesario para superar la pesadilla que tuvo lugar aquel fatídico día de 2012.

Prácticamente siete años después de aquel crimen se ha llevado a cabo el juicio, que se ha ido posponiendo por diferentes motivos, siendo probablemente el más destacado el relativo a que uno de los dos acusados desapareció y fue, tras una orden de busca y captura, cuando fue enviado a prisión provisional por un delito de robo, motivo por el que no se he personado físicamente en la causa de Milagros y ha declarado por videoconferencia.

El juicio en sí ha seguido todas las pautas protocolarias en las que suelen discurrir este tipo de actos, pero con una peculiaridad de la que se han hecho eco todos los medios de comunicación españoles. Nos remontamos al pasado martes, siete de mayo. La ubicación, el Juzgado de lo Penal Número 1 de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife. En un momento determinado de la sesión, la juez Sandra Barrera pronunció la frase que puede marcar un punto de inflexión en la historia judicial de este país: “Que pase la testigo perjudicada, la perra Milagros”. Ante la atenta y sorprendida mirada de las personas presentes en la sala, las puertas se abrieron y la perra apareció contenta, moviendo la cola y convirtiéndose en el centro de atención de un juicio donde ya era la protagonista.

El gesto de esta juez es pionero, pues nunca antes en España se había citado a un animal como testigo de un juicio. Evidentemente, todas las personas presentes en la sala eran conscientes de que Milagros no podría testificar, pero la voluntad de la juez era, por un lado, que los testigos pudieran identificar que ella era la perra a la que habían rescatado (pues la Fiscalía reclama responsabilidad civil a los acusados), y por otro lado hay un motivo de concienciación, de hacer ver a la gente que los animales son seres sintientes y como tales deben ser tratados.

En este sentido ha sido muy importante el trabajo llevado a cabo por la Fiscalía de Medio Ambiente de la provincia, representada por Francisca Sánchez, quien fue la voz de quien no tenía otro modo de expresarse. La presencia de Milagros en la Sala fue acordada por todas las partes, ya que la Audiencia Provincial admitió la presencia del animal en el Palacio de Justicia, y la Fiscalía consideró la actuación de la juez como un hecho muy importante y positivo.

Ahora, el caso está visto para sentencia y en las próximas semanas se conocerá la sentencia dictada por la juez Sandra Barrera. La Fiscalía, por su parte, ha solicitado que en el caso de que haya sentencia condenatoria no se exima al acusado de su cumplimiento aunque la pena de prisión sea inferior a dos años, pues no ha habido arrepentimiento y se trata de un execrable delito contra un animal indefenso.

Adriana Naranjo, responsable del Albergue Comarcal Valle Colino, explicó que en el momento en que Milagros llegó a las instalaciones estaba muy asustada, en estado de shock. También comentó, en una entrevista concedida al programa “La Ventana” de la Cadena Ser, que llegan muchos casos similares, e incluso peores, que el de esta pobre perra, pero que generalmente no hay suficientes pruebas para interponer una demanda, o bien no hay testigos, animales sin chips… y que no se ha podido hacer justicia con todos esos animales. Por el contrario, y frente a la maldad de una parte de los seres humanos, existe otra parte que se preocupa por ellos, y cerca de 1500 animales son adoptados anualmente en su refugio.

Gandhi, a quien ya hemos mencionado en otros artículos, dijo una vez que la grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la manera en que se trata a sus animales. En este sentido, España se encuentra a la cola de los miembros de la Unión Europea cuando hablamos del respeto a los derechos de los animales no humanos. Pero, ¿es un problema de educación, de legislación o judicial?

En CUCO entendemos que es el ser humano quien debe respetar a los animales por convencimiento, por empatía, y no porque una ley le obligue a hacerlo. Pero a lo largo de la Historia hemos visto que en muchas ocasiones es la ley la que hace el primer trabajo de concienciación en la sociedad y que, con el tiempo, lo legislado se ve como algo natural y poco a poco se va interiorizando. Si analizamos la situación española preocupa el crecimiento de fuerzas políticas que cuentan con cientos de miles de votos y que apuestan por un modelo de estado que en lugar de progresar en aspectos sociales/animales se retraen a épocas pretéritas, produciéndose una evidente involución donde unos de los más perjudicados vuelven a ser, una vez más, los animales.

Hace relativamente poco tiempo se modificó la ley de protección de los animales, regulando su comercialización, tipificando nuevos tipos de delitos, etc. Si bien este hecho es un paso adelante, hemos de reconocer que fue un paso pequeño, que no contentó ni a los más conservadores ni a los más animalistas. Pero, como decíamos, algo se avanzó. Por otro lado, cabe remarcar que las principales políticas en este ámbito son de carácter autonómico, por lo que hay diferencias importantes entre las regiones que conforman el estado español. A todo ello hay que sumar la pasividad europea en relación a sus asociados. Y un ejemplo vale más que mil palabras: España aprobó en 2017 el Convenio Europeo de Protección de Animales que se firmó… en 1987.

Si la ley fuera muy sencilla, cualquiera podría juzgar, pero no es el caso. Precisamente por ello, la figura de los jueces es tan importante a la hora de aplicar la pertinente lectura de la legislación y decidir qué es delito y qué no lo es. En España se denuncian alrededor de 200 casos anuales de maltrato animal, y la gran mayoría de ellos terminan archivados. Y con los dedos de una mano podemos contar cuántas personas han terminado en prisión por maltratar a un animal, pues célebres son los casos del caballo de carreras Sorky, que murió apaleado por su dueño al no estar a la altura en la competición (cuyo asesino cumplió únicamente unos pocos meses de su condena), el caso del perro al que su dueño dejó morir de hambre, o el de la expresidenta de la perrera de Torremolinos, que terminó encarcelada por la ejecución masiva de animales en sus instalaciones.

Por todo ello son de suma importancia gestos como el de la juez Sandra Barrera, que a falta de sentencia ya ha demostrado que es necesaria una concienciación social en relación al bienestar de todos los seres vivos de este planeta. Es importante porque por primera vez, desde la vía judicial se da voz a los animales (aunque sea simbólica), y es importante porque esta inédita decisión ha hecho ruido.

La historia de Milagros es una historia de héroes y villanos. Es la historia de unos villanos que cobardemente metieron en una maleta a un animal que convivía con ellos, y con sangre fría cerraron la maleta y la llevaron al contenedor esperando que fuese el camión de la basura quien terminase con la agonía de la perra. Y solo fue de 20 minutos para que esos villanos y su abominable acto hubiesen quedado impunes. 20 minutos.

Pero también es una historia de héroes y de recuperar algo de fe en la humanidad. Héroes fueron los vecinos que acudieron a socorrer a la perra cuando se percataron de que algo estaba pasando. Héroes con nombre propio. Fue héroe el equipo de Protección Civil que ayudó al rescate del animal. Fue heroína Adriana Naranjo, quien tuvo a la perra con ella hasta que encontró una familia donde pudiera volver a confiar en las personas. Ha sido heroína Francisca Sánchez, liderando a una Fiscalía que lo ha dado todo para que se haga justicia. Ha sido heroína la juez Sandra Barrera por decidir que el animal tenía derecho a ser testigo en su propio juicio. Y la heroína más grande de todos ha sido Milagros, quien luchó a muerte para evitar la suya propia, que luchó durante 21 horas encerrada en una maleta con tal de sobrevivir, y que seguramente nunca será consciente de que 20 minutos le cambiaron, o mejor dicho, le dieron, la vida.

En CUCO queremos agradecer el trabajo de todas las personas que han luchado al lado de Milagros. Todavía no sabemos el veredicto del juicio, pero éste ya ha hecho historia.