Esta semana queremos hablar con la creadora de Mi Dieta Vegana, que supera ya los 133.000 seguidores en Instagram. Marta Martínez es, sin duda, una de las personas más relevantes dentro del escenario vegano actual, y hace pocos meses publicó su nuevo libro “Guía para el vegano imperfecto”, que va ya por la segunda edición y ha comenzado a venderse también fuera de España. Aprovechando que Marta estuvo en CUCO para firmar su libro durante la festividad de Sant Jordi, quisimos tratar algunos de los aspectos que analiza en su libro, así como saber un poco más de su faceta personal.

Marta, a los 19 años te hiciste vegetariana, y hace ya más de una década que diste el paso hacia el veganismo, que se ha convertido en tu forma de vivir y de entender el mundo. Incluso has hecho un máster en nutrición y salud.

Tu libro es una guía para todas aquellas personas que han dado el paso o están cerca de hacerlo hacia una forma de vida vegana. Dedicas una parte importante del libro a explicar aspectos nutricionales, crear planes de comidas, elaborar recetas, etc. Pero vas mucho más allá y entras en otros aspectos quizás menos conocidos por la mayoría de las personas que se acercan a esta filosofía, o incluso para la propia gente que ya es vegana desde hace tiempo. Nos gustaría centrarnos un poco en estos temas menos tratados pero igual de importantes que la alimentación.

Comenzamos con una frase que escribes, y que dice: “¿Os imagináis un país con más cerdos que personas, aunque nunca veas un cerdo en las ciudades o los pueblos? Ese país existe, y se llama España”. ¿Hacia dónde crees que evoluciona el sector cárnico en España?

Para mí hay dos sectores: el productivo y el de consumo. El de consumo está disminuyendo, pero el de producción está creciendo exponencialmente porque hay consumo al alza en otros países, y España es un país productor. El sector está muy vivo, pues se va a China, a India, que es lo que está pasando ahora. Goza de muy buena salud.

 

“Un tercio de la comida que compramos acaba en la basura. Esto supone que una cantidad enorme de los animales de granja que llegan al matadero después de una vida de miseria mueren para nada”. ¿Piensas que existe desinformación o que el ser humano, pese a estar informado, es inconsciente/egoísta?

La verdad es que no lo sé. La información es difícil filtrarla, y es difícil que la información importante llegue a todo el mundo. Las redes sociales solo te enseñan lo que interesa, el filtrado lo hacen por ti. Es muy difícil estar informado, y aunque parezca una incongruencia era más fácil estar informado antes. Antes no había tanta información, habían pocas fuentes, y la réplica de los datos era relativamente fácil saber de dónde venía, de qué pie calzaba cada uno… Ahora no sabes quién está escribiendo, quién está leyendo, cómo eran los datos antes de ser tratados. Vivimos muy condicionados. Entiendo que es difícil tener la información. El sentido común es la normalidad en la que vive toda la sociedad, en una época de bonanza no tienes porqué entender que es malo tirar recursos, pues esos recursos para ti son ilimitados mentalmente. Y no lo son, pero no se está haciendo un trabajo de educación para que la gente entienda eso. Para mí no es tanto estar informado o desinformado, sino estar educado con esos valores o no estarlo. Nosotros, como sociedad occidental de base cristiana estamos acostumbrados a pensar que La Tierra está hecha para nosotros, los animales también. Hay muchas religiones que ponen al ser humano arriba y al resto abajo, y eso nos influye mucho. Y aunque no haya mucha gente creyente, estamos educados de esa manera.

 

Es una realidad que estamos llenando los mares y océanos de residuos, y mucha gente no es consciente de ello, o de qué supone eso para el presente y el futuro del planeta. En tu libro comentas que, por ejemplo “las redes de pesca no son biodegradables y se estima que concentran más del 40% del plástico que hay actualmente en los océanos”. ¿Crees que las grandes potencias mundiales se pondrán las pilas con esto? ¿O que cuando lo hagan ya será demasiado tarde?

Yo creo que cuando lo hagan no será tarde para los intereses que ellos tienen. Con el tema del plástico, yo creo que las grandes empresas tienen en mente el cambio, pero posibilista. Mientras que sea mejor fabricar de este modo seguirán haciéndolo, pero cuando deje se ser rentable dejarán de hacerlo. El tema del plástico no es un tema de consumo, sino de producción, y en un porcentaje altísimo es del sector de la pesca. La acción más efectiva para dejar de contaminar el mar es dejar de comer pescado, es así de triste. También la gente tiene un desconocimiento atroz de la función de los mares y los océanos en La Tierra, porque es una de las grandes masas, como la forestal, también tiene una acción sobre el oxígeno. Y para que pase eso el mar debe estar vivo, y no podemos perder eso. Las potencias tienen sus cálculos de hasta dónde pueden explotar. Al fin y al cabo, el plástico no ha existido siempre, es algo que hace doscientos años no había, por lo que podemos sobrevivir sin él, pero hay muchos otros materiales que se pueden utilizar y lo saben. Pero es una cuestión de que es muy caro hacer un cambio de un tipo de material así, y cuando llegue el momento harán una inversión y fabricarán con otro material, es simplemente una cuestión de voluntad. Pero la gente, al final, consume lo que le des porque no hay muchas más opciones. Y después está el plástico que no vemos, el que se genera internamente en la agricultura y la ganadería, que es lo que más consume, pero eso no lo vemos porque a nosotros ya nos llega sin plástico. Podemos hacer un cambio de consumo, evitar cosas de usar y tirar, pero el plástico en sí no es el problema, es la sobreexplotación que se hace con él.

 

Otro de los aspectos que tocas en tu libro es el de las relaciones sociales, familiares y personales a las que debe enfrentarse cualquier persona que pase a llevar un estilo de vida vegano. “Mentiría si dijera que nunca lo haya presionado (a tu marido) para que dejase de comer carne o vestir cuero. Él nunca juzga lo que hago, ni tampoco aprovecha algunas de mis innumerables contradicciones para hacerme ver lo equivocada que estoy”. ¿Cuáles son las mayores contradicciones con las que te has encontrado siendo vegana?

Para empezar, los medicamentos. A veces incluso cuando hay dos que sirven para lo mismo, no te sienta igual el que es vegano que el que no lo es. Hay momentos en los que te das cuenta que en el tema de los fármacos o de la cirugía tienes un margen de elección muy estrecho. Hay que hacer el menor daño posible pero teniendo en cuenta que primero va la salud, porque sino tampoco puedes hacer activismo, si te mueres. Es verdad que igualmente hay muchas contradicciones, porque si sabes cómo funciona la agricultura, si comes vegetales hay control de plagas, se matan topos, insectos… Si no tienes interés en seguir informándote, te puede dar la falsa sensación de que siendo vegano ya no haces nada de daño, cuando en realidad no es verdad. Y de la misma manera que lo sabes tú, lo sabe también quien tienes delante. No hay ningún uso agrícola que no tenga algo de explotación, ya sea por polinización de abejas u otros medios. A veces vemos la contradicción en los demás y no nos damos cuenta de que nosotros también tenemos las nuestras: no tendría que hacer este viaje, o entrar en una tienda, un restaurante… No vivimos en un mundo vegano, y nosotros hacemos nuestras elecciones en base a nuestros principios, pero el mundo nos organiza de otra manera. El activismo es la opción que tiene más sentido para no quedarse solo con las elecciones personales. Hay que ser conscientes de que minimizamos el daño, pero el daño lo hacemos, y llegado el momento tenemos que estar preparados para saber rebatirlo y argumentarlo.

 

Hay situaciones a las que estamos acostumbrados y con el paso del tiempo nos las podemos llegar a tomar con cierto sentido del humor. En el libro haces mención a varios de los tópicos que solemos escuchar, y hay uno en particular que es muy recurrente y nos parece de los más curiosos: “Hemos salteado verduras y le hemos añadido chorizo para darle sabor. Si se lo quitas ni se nota”. ¿Crees que las personas veganas no estamos consiguiendo hacer llegar el mensaje real de qué supone ser vegano?

Es complicado salir del discurso de los medios, quienes desde el principio, al menos en España, han tratado el veganismo como una dieta de adelgazamiento o saludable. Por un lado se junta la imagen que se da de lo que es el veganismo, que no es correcta, y por otro que la realidad es que la gente empieza a ser vegana con la comida, el trabajo más importante del veganismo a nivel individual es la alimentación, y por ello es muy difícil derribar el mensaje de la cabeza de la gente de veganismo y alimentación. Hay que explicar que se trata de no consumir animales en general, no explotarlos de ninguna manera. También a veces, intentando explicarlo, sin generar conflictos y sin entrar en debate, se puede dejar claro tu posicionamiento, para que la otra persona no se sienta cuestionada. Es parecido a tratar el tema de los alérgenos. Se trata de explicar que ya vivimos con esos ingredientes separados, y no que tengamos que estar separándolos. Pero, somos pocos, y no podemos pretender que todo el mundo sepa de todo, hay que ser conscientes, y por ello hay que explicarlo bien porque a lo mejor esa persona no ha tenido acceso a esa información o no le ha dado mayor importancia.

 

Otro de los temas que abordas es el de cómo alimentar a los animales que conviven con nosotros. Y sabemos que en el caso de los gatos es un poco más complejo. ¿Cómo lleva Birkin tu veganismo?

Birkin tiene problemas de sobrepeso, no solo por la comida, también por un tema físico, aunque no sabemos bien el porqué. Como toma un pienso veterinario muy específico, ahora mismo no tenemos una opción vegana que ofrecerle, por eso ni me lo planteo en este momento. A partir de ahí, es un tema muy complicado. Otro punto de vista es que en el fondo muchos animales que en principio comen carne de inicio y son alimentados artificialmente, no nos importan tanto. Yo, en mi caso, le doy la mejor vida posible a mi gato dentro de mi estándar para que viva mejor que en la calle. Y hay gente que cuestiona si le das un pienso vegano al animal pero no cuestiona si se le da el pienso de Mercadona, que es mucho peor. Y se entiende, porque es barato, y no pasa nada, pero sí se cuestiona si se le da pienso vegano. Evidentemente hay un dilema ético. Este tipo de personas deberían plantearse porqué hay tantos animales abandonados. Si se dejasen de abandonar, ya no tendrían que plantearse si se les da pienso vegano o no a los animales que rescatamos.

 

Considerando las altas probabilidades que tenemos las personas veganas de acabar en una isla desierta, ¿qué tres cosas elegirías para llevarte allí?

Entiendo que hay un cocotero y un cerdo, porque no pueden faltar en las islas veganas. Yo me llevaría una tabla de paddle-surf hinchable y un remo, para poder moverme por la isla o acercarme a los barcos cuando lleguen. También me llevaría el típico kit de supervivencia, tipo navaja suiza, que vale para todo, incluso para agujerear un coco y beber de dentro. Y seguramente, como a todo el mundo le preocupa mucho, un blíster de proteína vegetal para aguantar jaja, porque los cocos no dan proteína, y usaría el tiempo para ver de dónde está sacando la comida el cerdo, así que usaría la proteína hasta ver cómo se lo maneja el cerdo, y ya hemos acabado con el problema. Aunque cuando me han preguntado qué haría en una isla desierta con el cerdo, siempre digo lo mismo, y es que si estoy en una situación de vida o muerte, si te tengo que comer a ti te comeré jaja, no voy a dudar, yo voy a vivir y tú no. Hasta que no esté en esa situación no lo sabré, pero si me encuentro, cosa improbabilísima, ya veremos.

 

Nos gustaría conocer un poco más a la Marta más personal. ¿Tienes algún libro, película y canción preferidos?

Antes sí, ahora no tanto. He ido acumulando tanto que me cuesta elegir. Mi libro de cabecera antes era “Jane Eyre” de Charlotte Brontë, también me gusta mucho “Rojo y Negro” de Stendhal. Por otro lado, de películas, soy muy de la cultura de “Star Wars”, y también soy mucho de manga y de los cómics, soy la típica persona que va a ver las pelis de Marvel tres veces. Luego veo cine complicado, coreano, cine chino en chino, y me quedo tan feliz. En cuanto a música, escucho hardcore y rock de toda la vida, aunque escucho muchas cosas. Mi ópera favorita, por motivos personales, es “Macbeth”, y luego puedo estar escuchando otra cosa. Si ves mi lista de Spotify, encontrarás de todo, desde jazz, rock, hardcore, soy una persona muy plural. Pero a nivel cultural, el hardcore americano fue una de las cosas que me llevó a ser vegetariana. Me definen más las subculturas que una canción en concreto o un libro. Soy muy friki.

 

Ya por último ¿Qué le dirías a la Marta de los 19 años si pudieras hablar con ella? ¿Cambiarías algo de lo que has hecho en este periodo de tiempo?

Yo haría tipo “Regreso al futuro”, me intentaría acordar de algunos resultados del Barça y haría una quiniela. Volvería para invertir en empresas… me daría información reservada, porque el dinero da la felicidad jaja. Todo lo que no puedes cambiar, tengas dinero o no, no lo vas a cambiar, pero lo que puedas cambiar con dinero… me compro el almanaque de resultados de las empresas del Ibex y del Nasdaq, y cuando nos veamos en el futuro, ya tengo el dúplex y la casa en L’Empordà… yo soy muy práctica.

 

Desde CUCO queremos agradecer a Marta el tiempo que nos ha dedicado para conocerla un poco mejor, por debatir con nosotros, por darnos luz en este a veces incierto camino del veganismo y por su estupendo libro, sin duda una guía de referencia para todas personas que están haciendo la transición hacia un estilo de vida vegano, e incluso para aquellas personas que ya lo son desde hace tiempo.

¡Hasta pronto!