Hace poco nos preguntaron si la moda avanza hacia el veganismo. Para nosotros, la respuesta, tras haberla meditado en profundidad, solo puede ser una: la moda será vegana, o no será.

En la misma conversación surgió el tema de la moda sostenible y la moda vegana. Cuando se habla de moda sostenible no va implícito que ésta sea vegana, y viceversa. Un cinturón puede estar fabricado con materiales vegetales o reciclados pero utilizar para su fabricación tintas o adhesivos con componentes animales. Del mismo modo, un bolso puede no contener ningún origen animal pero estar producido, por ejemplo, con poliéster sin reciclar. Por ello, la moda sostenible no implica que deba ser vegana, de igual manera que la moda vegana no tiene porqué ser sostenible.

Bajo nuestro punto de vista, la moda debería avanzar hacia un modelo vegano, sostenible y ético, pues no debería tener sentido proteger la vida de un animal, y por otro lado dañar al planeta o fabricar en condiciones poco éticas y respetuosas con todas las personas que forman parte del proceso productivo. De igual manera, tampoco debería tener sentido fabricar con materiales reciclados sin tener en cuenta si algún animal ha sufrido para poder producir ese artículo. Pero, como siempre, solo es nuestra opinión, considerando nuestra forma de entender el mundo en el que convivimos.

Tal vez sea drástico afirmar que la moda será vegana, o no será. Pero si nos planteamos analizar el modelo en el que está basada gran parte de la industria textil nos daremos cuenta de que podría ser así.

En la actualidad, la industria textil es la segunda más contaminante del planeta. Genera el 20% de las aguas residuales y un 10% de las emisiones de CO2, según la ONU. Las perspectivas, a fecha de hoy, no son de mejora, pues se prevé un crecimiento importante en este sentido en los próximos diez años, cercano al 65%. Estos datos, por sí solos, no son muy esperanzadores.

Cuando hablamos de moda vegana, la lectura se puede dar desde varios puntos de vista. El más importante, para CUCO, es el del respeto por todos los animales, de manera que no vamos a usarlos como materia prima, pues no lo son. No son un recurso o una commodity, son seres sintientes con el mismo derecho a la vida que nosotros.

Ya sea por intereses económicos, de marca, o por presiones sociales, algunas de las más conocidas marcas han anunciado que dejarán de usar pieles de animales en sus productos, lo que no significa que sean productos veganos, ni mucho menos éticos o sostenibles, pero este hecho evidencia que algo se está moviendo.

La industria de explotación animal no es sostenible en el tiempo desde el punto de vista alimenticio, pero tampoco lo es desde un punto de vista de la moda. Los recursos de agua o energía necesarios para su producción tienen un coste muy alto, y la única forma de abaratar éstos es apostando por una mano de obra no ética externalizada, generalmente, en países asiáticos. Los materiales utilizados en estas fabricaciones casi siempre terminan contaminando los ríos cercanos a las áreas de producción, que a su vez son los utilizados por las personas y animales que allí viven y trabajan.

Según los estudios más pesimistas, para el 2030/2040 ya no quedarán peces en el mar. Al mismo tiempo, se está destruyendo el hábitat de muchas especies y el planeta en general en el que convivimos animales humanos y no humanos, por lo que la escasez de recursos para alimentar al ganado que será utilizado para obtener su piel será un hecho. Puede parecer un escenario apocalíptico, pero no por ello deja de ser realista y, lo que es más triste, probable y previsible.

Una vez llegados a este punto, podemos dejar que la moda sea vegana por activa o por pasiva. Si nos posicionamos en el rol activo, nuestras elecciones deben ir orientadas hacia un consumo de productos de moda que no provengan de la explotación animal, que sea ético y lo más respetuoso posible con el medio ambiente. Si preferimos formar parte del colectivo pasivo, será el tiempo quien evidencie que las previsiones se han cumplido y que con el modelo de consumo actual llegará el momento en el que no habrá a quién explotar, por lo que llegaremos al mismo punto pero con años de diferencia y con unos métodos radicalmente opuestos. Tampoco sería correcto hablar de que se llegará a ese punto por pasiva, pues realmente, cada elección que implique sufrimiento animal implica un gesto activo que va en contra de su libertad y, como consecuencia, de su vida. De este modo, en realidad, nos encontraremos ante dos posiciones activas: aquella que defiende la vida, y aquella que permite la muerte. En cualquiera de los dos casos, la moda será vegana, o no será. Y tú, ¿en qué lado te posicionas?