Que el sistema de vida actual de gran parte del planeta no es sostenible es un hecho. Que la ciencia es un factor clave y que sin duda alguna nos ayuda y lo seguirá haciendo en el futuro, también es un hecho. ¿Qué ocurre cuando juntamos las nuevas tecnologías con un proyecto de alimentación sostenible? Que nos encontramos frente al proyecto de Giuseppe Scionti.

Giuseppe es Doctor en Biomedicina y Máster en Ingeniería Biomédica, y su trayectoria profesional ha estado enfocada a la investigación y creación de tejidos humanos, al mismo tiempo que ha ejercido de profesor en estas áreas.

De su experiencia en este terreno nació su idea de crear, mediante un sistema patentado de impresión en 3D, el primer filete de carne hecho a base de ingredientes vegetales y con la misma textura fibrosa que los procedentes de la vaca. Pero, eso sí, absolutamente libre de ingredientes animales, y producido a través de proteína de arroz y algas.

NOVAMEAT es la empresa que ha creado este sistema y de la que Giuseppe Scionti es CEO y fundador.

Giuseppe presentó su proyecto al mundo entero en el 4YFN que tuvo lugar hace pocas semanas bajo el paraguas del Mobile World Congress. Ha sido entrevistado en medios nacionales e internacionales, como la CBS, RAI, TVE, Cuatro o TV3. En noviembre presentó su idea en el Parlamento Europeo, y esta misma semana ha vuelto a estar allí solicitando a la Unión Europea que invierta en la investigación de dietas y estilos de vida basados en vegetales, tal y como ya han hecho países como Canadá, China o Estados Unidos.

Y en CUCO Vegan Fashion hemos tenido el placer y la oportunidad de poder entrevistarnos con Giuseppe, y a continuación os mostramos una parte de la conversación que tuvimos con él.

 

¿Cómo surge la idea de crear un filete mediante una impresora 3D?

Durante mis años en Biomedicina trabajé creando órganos artificiales, como las orejas, a partir de tejidos creados con este sistema y que llegan a fusionarse con el cuerpo, no son como un implante metálico. La idea de crear productos sustitutivos de la carne no es nueva, existen en el mercado hamburguesas que imitan muy bien el sabor de la carne de origen animal. La novedad en este sistema es que se consigue una textura como la de un filete, con la misma fibrosidad, que hasta ahora no existía. Es una evidencia que el público está cambiando y que los estilos de vida flexiterianos han crecido mucho en los últimos años, donde solo en Europa se ha incrementado un 450% en poco tiempo.

 

Hasta ahora has trabajado principalmente el tema de la textura y la fibrosidad, y dejas la parte del sabor para una siguiente etapa, incluso has presentado tu idea a chefs como Ferran Adrià o los hermanos Roca.

Sí, aunque no estamos colaborando, pero es bueno conocer la opinión de los mejores del mundo. Ya hay gente que ha conseguido el sabor a carne, por lo que solo habrá que aplicarlo a nuestro filete, con textura real, que es nuestro valor diferencial.

Los materiales que dan el sabor no se pueden integrar actualmente, por lo que ahora hay que trabajar en otro prototipo que no solo tenga la textura, sino también la apariencia, interna y externa del filete. Estos serían los próximos pasos.

 

¿Cuáles serían los principales obstáculos que has encontrado hasta el momento?

En países como Italia o España, donde hay una increíble variedad de alimentos que forman la dieta mediterránea, es más difícil implantar este producto. Es diferente a lo que ocurre en los países del norte de Europa, por ejemplo, donde no hay tanta variedad y riqueza de productos como en el Mediterráneo. Pero por el contrario, en España por ejemplo está creciendo mucho el número de veganos, vegetarianos y flexiterianos.

Desde el punto de vista tecnológico, el principal obstáculo sería la financiación. Hay otras zonas, como Estados Unidos, donde hay financiación para este tipo de proyectos, cosa que aquí es más complicado. Yo he ido a la Unión Europea para pedir que se destinen fondos a la investigación y para crear modelos para luchar contra el cambio climático, y también para la conservación de los océanos, como en la comparecencia de esta semana.

Es un proyecto interesante para el cambio climático, e incluso para las estaciones espaciales, pero es menos interesante como inversión a corto plazo, porque actualmente estamos creando con una impresora, pero hay que escalarlo para poder fabricar a nivel industrial. Para escalar, es necesaria maquinaria de extrusión con la patente que ya tenemos, y hay que invertir en ello.

Actualmente puede sonar muy “guay” comer carne hecha a base de vegetales creada mediante nuevas tecnologías, pero para que realmente suponga un impacto de verdad sobre la sociedad hace falta escalar la producción y disponer de la maquinaria.

 

¿Te planteas hacer otro tipo de texturas, como por ejemplo de pescado?

Sí. Nos planteamos hacer una versión de pollo, y otra más complicada, como la de pescado. Como en la carne, encontramos muchos tipos de pescado, aunque en la realidad se consumen pocas especies, lo cual es perjudicial para el ecosistema porque destruyes algunas especies en proporción al número total. De esta manera, al crear un producto sustitutivo, mantienes el ecosistema real.

 

Desde el punto de vista legal, ¿existe alguna limitación para poder comercializar el producto en Europa o fuera de Europa?

Aquí encontraríamos sectores muy diferentes. Por un lado la carne celular, o in vitro, que es algo novedoso. En Estados Unidos están estudiando una regulación nueva, y hay problemas porque no se puede llegar al mercado sin autorización, ni en Estados Unidos ni en Europa. Hay regiones del mundo donde se puede entrar más fácilmente, principalmente en Asia, pero en Europa el control es muy exhaustivo, y no llegará una legislación en los próximos cinco o diez años.

En nuestro caso, normalmente no hay que pasar ninguna supervisión especial, porque los ingredientes son vegetales y ya están en el mercado, y la maquinaria de extrusión también existe y está homologada, por lo que no hay ningún impedimento legal.

Por otro lado, nuestro proyecto no constará de comercialización, sino que se cederá la tecnología para que otras empresas puedan comercializar el producto.

Con NOVAMEAT voy a ayudar a construir andamios para la creación de carne celular, pero no es mi prioridad en este momento.

 

Pudiste presentar tu proyecto en el 4YFN, ¿cuál fue la acogida del público?

Llamó mucho la atención. Mucha gente se dio cuenta, cuando se explicaba, que no solo se trata de hacer carne vegetal que parezca carne animal, sino buscar un sistema más sostenible y ecológico, y que se puede utilizar para las comidas de hospitales, estaciones espaciales, por ejemplo, más allá de ver únicamente un filete, y de que el impacto puede ser muy fuerte cuando se escale. Y que sea apetecible no solo para los veganos o los vegetarianos, sino que sea un sustituto también para la gente que come carne para impactar realmente en el medio ambiente.

Hemos tenido muy buen feedback de los medios, nacionales y extranjeros, y muy buen feedback de los industriales, que son aquellos que actualmente producen carne pero quieren pensar en alternativas a sus productos. Y mucho interés en personas que ven que el mundo está cambiando y que la normativa de China, por ejemplo, está obligando a cambiar la forma de trabajar de las corporaciones. Además, de este modo no se dependería de los cambios de precio de la carne. Hay muchas partes empujando en esta dirección: las personas, las corporaciones y algunos gobiernos.

 

Cuando estuviste en el Parlamento Europeo, explicaste que China, Estados Unidos o Canadá han invertido en investigación para fomentar dietas basadas en vegetales, y solicitaste lo mismo a la Unión Europea. Tú mismo pudiste presentar tu proyecto al presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani. ¿Cuál crees que va a ser la posición a corto o medio plazo de la Unión Europea?

Políticamente yo no estoy vinculado a Tajani aunque tenga contacto. Mi intención es hacer las cosas bien, crear un cambio real y mi posición es la de utilizar un lobby de presión que vaya en este sentido. En esta línea, y frente a las próximas elecciones europeas, están proponiendo que un cuarto de los fondos se destinen a la lucha contra el cambio climático. He visto que personas como Carlos Moedas, Comisario de Investigación, Ciencia e Innovación de la Unión Europea ha propuesto aumentar la inversión en este campo porque el modelo actual no es sostenible. O el caso de Greta Thunberg, la activista sueca que pide cambios globales y rápidos.

Hay que preparar alternativas, porque el planeta no tiene suficientes recursos para mantener esta forma de vida, y gobiernos como el chino, que no acostumbran a ser muy ecológicos, ha decidido invertir en esto porque con tanta población es mucho más rentable una dieta basada en vegetales que en carne animal.

Y las industrias se mueven porque países como China lo está demandando. Y si no se mueven ellos lo harán otros. Empresas como la mía, u otras startups están remando en esta misma dirección, ya sea mediante productos sustitutivos de la carne, la leche…

 

Si tuvieras que marcarte un plazo para tener terminado tu producto y que se pueda lanzar al mercado, ¿cuál sería?

La primera fase, que sería la apariencia, sabor, etc., podría estar preparada en unos 18 o 24 meses, aunque todavía produciendo en impresora. La siguiente fase sería poder comercializarlo en un sistema parecido al de las cápsulas de Nespresso. Y estamos estudiando las diferentes licencias, y esta fase de escalación podría ser de otro año y medio o dos. Y finalmente, poder llegar a los supermercados mediante las licencias concedidas a otras empresas y poder tener un impacto real en el mercado.

 

Giuseppe, muchas gracias por habernos dedicado tu tiempo. Estamos deseando que tu proyecto pueda ser pronto una realidad que sirva como un modelo de cambio en el insostenible sistema actual. ¡Mucho éxito! Y esperamos verte nuevamente cuando alcances el siguiente paso.