Hace unas semanas filosofamos sobre el veganismo y, si lo recordamos, mencionamos al pensador griego como unos de los precursores del veganismo actual.

Si bien es cierto que en la parte más oriental del planeta el vegetarianismo y veganismo han existido desde casi el inicio de la presencia del ser humano en La Tierra, en el caso de occidente la historia no ha sido tan benévola con el mundo animal.

Pitágoras nació en Grecia en el año 570 antes de la era cristiana. Destacó principalmente como matemático y filósofo.

En CUCO Vegan Fashion admiramos el trabajo llevado a cabo por esta excepcional persona, pero queremos destacar una faceta quizás menos conocida, y era su estilo de vida libre de alimentos de origen animal.

Pitágoras creó una comunidad de difícil entrada, a la que se accedía mediante una iniciación. Aquellos que formaban parte de la escuela pitagórica debían seguir una serie de estrictos principios, y uno de ellos era, precisamente, la prohibición de comer cualquier alimento que proviniese de un animal muerto.

De entre todos los escritos del filósofo reflexionando sobre este tema, queremos destacar el siguiente:

“¿Puede darse mayor delito que introducir entrañas en las propias entrañas, alimentar con avidez el cuerpo con otros cuerpos y conservar la vida dando muerte a un ser que, como nosotros, vive? ¿Por qué ha de ser la matanza el único medio de satisfacer vuestra insaciable gula?”

Los iniciados pitagóricos debían seguir una alimentación donde ni una sola gota de sangre se hubiera derramado para su obtención y, por ello, compasiva. Este hecho venía motivado porque, para Pitágoras, el hombre comparte con los animales el privilegio de poseer un alma propia. ¿Cómo, si no, podrían los animales disponer de capacidad para experimentar emociones, placer, dolor…?

Y nosotros pensamos, como vosotros, que quiénes somos nosotros para arrebatar la vida de un ser indefenso, al que se cría de manera despiadada y se la da una muerte indigna solo para satisfacer un paladar egoísta que antepone el sabor de su comida a la vida de otro ser.

Además del punto de vista de la compasión, la escuela pitagórica consideraba que, para alcanzar un estado de claridad mental, había que evitar los alimentos ricos en grasa, presente en muchos de los alimentos de origen animal. Con la abstención de este tipo de productos, podían establecer un vínculo simbólico con la luz, que es precisamente la fuente de vida de todos los vegetales.

Está claro que Pitágoras contribuyó, y mucho, a los inicios vegetarianos/veganos en occidente, y que su legado perdura hasta nuestros días. De hecho, y hasta hace relativamente poco, el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua presentaba en una de las acepciones del término pitagórico el significado de “aquel que se abstiene de comer carne”. Curioso, ¿verdad?

En CUCO nos encanta descubrir historias como la de Pitágoras y poder compartirlas con todos vosotros. Matemático, filósofo, empático, amigo de los animales… en resumen, un genio desde el punto de vista intelectual y, principalmente, humano.

Para finalizar, nos gustaría volver a un término que ha salido durante el artículo: compasión. La compasión es una de las fuerzas que nos mueve a luchar por los derechos de los animales. La sociedad ha batallado durante siglos para paliar los efectos de la esclavitud, de las desigualdades sociales, de las injusticias, y, aunque poco, algo se ha avanzado. Tal vez le toque el turno ya a nuestros compañeros de viaje, los animales, ¿no? Ellos no pueden defenderse porque son presos del mundo que el ser humano les ha creado. Pero nosotros sí podemos, y tenemos el deber de hacerlo. Deber moral, ético, empático, compasivo. Podemos usar todos los términos que queramos, pero no podemos buscar ninguno para quedarnos de brazos cruzados. ¿Te unes a nosotros en esta lucha?